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  • Autore: Leticia
  • Categoria: Racconti etero
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PERDIENDO LA VIRGINIDAD

Deseo compartir mi historia, mi primera experiencia sexual, a mis 23 años seguía siendo virgen, pues pensaba que solo podía perder la virginidad con un hombre con quien me casaría y haría mi vida, pero como dicen, la carne es muy débil, y caí seducida por un hombre que me calentó tanto que cedí a entregarle todo de mí. Soy una chica de 23 años, argentina, residente en Nápoli, Italia, y no hablo mucho italiano, por eso les escribo en español porque no quiero que quede ningún detalle por fuera. Aquella noche, eran casi las 10 pm. y mis amigas me habían invitado a lo que llaman la serata, tomarnos el aperitivo napolitano, salir, bailar y conocer chicos para hacer amistades y pasarla bien. Sabía que mis amigas son putas, pero en fin, algo de eso también hay en mí y no pude ocultarlo esa noche, tenía ganas de coger desde hacía mucho tiempo. Esa tarde conocí a Lazzaro, un chico Romano que vive en Nápoli, de 1,90 de estatura, cabello rapado, musculoso, ojos claros, parece un muñeco de novelas. Mis amigas, desde le primer momento en lo que vieron tan interesado en mí, ya me decían que era tan grande que seguro tenía una buena polla para perder mi virginidad, que un pene así de grande era de non dejarlo perdere. Yo deseaba hacerlo, pero tampoco deseaba parecer tan fácil. En fin, del aperitivo nos fuimos a un pub, allí porfin pude probar una cerveza alemana, y tragos que nunca había probado, bailamos, nos divertimos y en ese instante de diversión hubo un momento interesante en que Lazzaro me invitó a bailar, me tocaba la cintura, me apretaba fuerte, sus manos eran enormes, mis senos se apretaban contra su pecho, sus ojos eran penetrantes mientras me miraba, mientras bailábamos, su olor a perfume era exquisito, me venía a la mente cómo sería un momento con él en la cama, si tenía grande pene, buenas nalgas, si sabía hacer un buen sexo oral, pues yo, aunque era virgen, había visto tantas películas porno con mis amigas, que las ganas venían ya solas. Entre bebidas, bailes, chistes, hubo una cierta química entre nosotros y enseguida me decidí y fui yo quien lo besó. Debajo de la mesa del pub, tocaba sus piernas, él a su vez metía sus manos en mi falda, y justo se dirigía con sus dedos a mi clítoris, justo allí, debajo de la mesa estaba pasando una orgía entre sus dedos, mis piernas y mis manos. Las cervezas alemanas alimentaban ese fervor y esas ganas de dejarme coger con ese hermoso hombre. Sentía deseo, y de veras deseaba que me llevara a la cama y me diera la cogida del siglo. A las 3 de la madrugada decidimos irnos, él nos dió el aventón y recuerdo que me invitó a su casa, entramos muy callados para que nadie supiera que yo estaba allí, llegamos a su habitación, comenzó a besarme, me ponía las manos en su pene, y a su vez con sus manos tocaba mi clítoris ya húmedo de tanto deseo. Creo que con sus dedos iba a tener un orgasmo, me quitó el vestido, me tiré en la cama, abrí mis piernas mientras lo miraba quitándose su ropa en manera desenfrenada, era un enorme pene, tenía como 22 centímetros, era enorme, grueso, un color bello, rosado, todo recto, ya lo quería probar. Recuerdo que se lo toqué, lo llevé a mi boca, casi no me entraba en la boca de lo enorme que era aquella pija, se lo chupaba, lo llenaba de saliva, lo masturbaba con la boca y con mis manos, hasta que el me tiró en la cama, comenzó a hacer el sexo oral, su lengua me entraba completamente en mi vagina, estaba húmeda, mojada, apenas comenzó a mover su lengua en mi clítoris, me vino un primer orgasmo, era una sensación intensa, me temblaba el cuerpo, las piernas, que delicia... En lo que se dió cuenta que me había hecho acabar, comenzó a penetrarme, me dolía, era como dolor y ardor al mismo tiempo, combinado con ganas, placer, deseo, algo que no se puede explicar, mis pezones estaban erectos, èl me chupaba hasta el último centímetro de mi cuerpo mientras metía en mi pequeño agujero su enorme pene, hasta que por fin entró todo, sentí que me volvía otro orgasmo, la segunda vez en menos de 10 minutos, sentía que me llegaba al fondo, que su pija me estaba clavando totalmente. Me monté sobre èl y comencé a cabalgar como si fuese un caballo, me dolía y hasta sangraba un poco, pero el deseo era mayor, me vine de nuevo, acabé una vez mas, ya eran tres veces... Me cambió de posición y me puso boca arriba con las piernas abiertas, me abría tanto que sentía que me iba a quebrar las piernas, estaba excitada, él metía su pene con tantas ganas que ya la cama estaba mojada de tanto que lubricaba mi vagina, de pronto, entre tanta excitación, sentí esos gémidos propios de saber cuando estaba acabando, sacó muy rápido su pene, lo puso sobre mi vientre, y me echó aquella leche muy caliente sobre la piel de mi vientre, y me llegó aquel disparo hasta los senos, eran sacudidas muy fuertes de leche que salían desde su polla, unos chorros inmensos, siguió chupando mi clítoris y ya por cuarta vez me hizo venir de nuevo, yo no podía aguantar mas, y en fin, pudimos culminar, habíamos tenido 2 horas de sexo exquisito que me tenían cansada pero feliz. Luego me llevó a casa, eran las 6 de la mañana, apenas llegué, no tenía fuerzas para seguir y me tiré a dormir. Cuando me levanté, estaba sangrando, tenía la vágina inchada pero era algo que debía agradecer a aquel delicioso chico que ahora es mi novio desde hace poco, y con quien tengo unos momentos de sexo sin límites. Ahora quiero experimentar por mi culo, que me aconsejan? Lo hago? Espero sus mensajes. Ciao!!!

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